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En España existen cuatro tipos de procedimientos judiciales: Civil, Social, Administrativo y Penal. La presencia de un abogado y un procurador en los procedimientos Civiles, Sociales y Administrativos contemplan excepciones en lo que se refiere a la asistencia letrada y a la figura del procurador, dependiendo de las particularidades del proceso que se desarrolla.

No obstante, en un procedimiento penal la figura del abogado se convierte en un derecho del detenido y la presencia del procurador es obligatoria en ciertas fases del proceso. En este post repasaremos en qué consiste y cuándo es necesario un procurador en el procedimiento penal.

¿Qué es un proceso penal?

Un proceso penal es un procedimiento judicial que se inicia con el objeto de determinar la comisión de un delito, identificar al autor o autores de dicho delito y su grado de responsabilidad, y de imponer la pena a cumplir.

En este tipo de procedimientos es el Estado quien tiene la potestad exclusiva para determinar qué hechos deben ser castigados y qué penas que se deben imponer atendiendo al principio de intervención mínima.

Fases del procedimiento penal

El procedimieto penal comienza con la denominada fase de instrucción en la que se busca esclarecer los hechos acaecidos, identificar a las personas implicadas, y si existen indicios de la comisión de un delito. De existir hechos constitutivos de delito se incoará, bien sumario, bien las diligencias previas del procedimiento abreviado, según la gravedad de los hechos investigados.

Posteriormente se inicia la fase intermedia en la que se decide si han de practicarse más diligencias de investigación, si se produce el sobreseimiento de la causa o se inicia el juicio oral, y si existen presupuestos procesales que impidan el enjuiciamiento, para, según el caso, subsanar o archivar las actuaciones.

La parte central del proceso penal es el juicio oral. En esta fase del procedimiento toma el relevo un juez distinto al que realizó la fase de instrucción para asegurar su imparcialidad. Es en esta fase en la que tiene lugar toda la actividad probatoria que fundamentará la sentencia.

El procedimiento finaliza con la fase de ejecución en la que tiene lugar la imposición de las penas.

El procurador en el procedimiento penal

La presencia del procurador en el proceso penal es obligatoria cuando se acuerda la apertura del juicio oral. No obstante, para la parte de la acusación el procurador tiene la obligación de intervenir desde el inicio mismo del proceso, tras haber sido interpuesta la denuncia.

Las funciones realizadas por el procurador en un procedimiento penal facilitan el desarrollo del proceso, aseguran el cumplimiento de los pasos establecidos e informa a los abogados del desarrollo de la causa en todo momento.

El procurador en el proceso penal también se encarga de tramitar requerimientos, emplazamientos, notificaciones, citaciones y actos de comunicación procesal.

Así mismo, es el procurador quien abona los gastos derivados del procedimiento para, una vez finalizado el mismo, justificarlos de cara a su cliente para ser satisfechos por este.

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